viernes, febrero 16, 2007

Son de esa gente. De esa gente que compra el Neo2 cada mes y hasta lo lee. De los que se pasean en el metro con libros de diseño del siglo XX debajo del brazo, y sonrien, y llevan camisetas con extraños trípticos dibujados y acuden a la filmoteca y pronuncian el nombre de las películas en inglés (aunque sean holandesas), y cada domingo pasean del brazo de su novia/o por los museos de arte contemporáneo. En sus carteras encuentras tarjetas de Amigos del Teatro Experimental y un bono para una clase gratuita de yoga tántrico. Todos son de esos.

Me llaman por teléfono, sin tener mucho que contarme: que si se han comprado una lámpara de oferta en el ikea, y una mesita en Vinçon; que si el ciclo de documental sobre "Naturaleza, pobreza y envejecimiento de la población somalí transladada fuera de sus fronteras" fue un éxito; que si han sacado unas fotos en blanco y negro, a las que han añadido un tono sepia especiado con el fotochof, dignas de figurar en las paredes de una de esas cafeterías de bagaje artístico-literario que frecuentan; que si han ido a la inaguración de tal exposición con unas invitaciones que les consiguió tal amigo...

Eso me interesa. "Yo también quiero ver esa exposición"- les digo- "¿Qué os pareció?". Y entonces contestan con una de esas coletillas típico-tópicas del tipo: "Me encantó el uso de la luz". "El uso de la luz... ¿eh?, y ¿por qué? ¿cómo usa la luz?". Oigo un chasquido de lengua al otro lado de la línea y un giro brusco en la conversación... del tipo: "No consigo quedarme embarazada, ¿sabes? Creo que no hacemos el amor en la hora justa en que mis ovulos están preparados para ser penetrados". Y me veo arrastrada por esas confesiones intimas. Lo cierto es que hoy en día se ha perdido el sentido de intimidad. Ellos quieren ser liberales, abiertos, tolerantes.. no quieren que parezca que tienen ninguna clase de tabú sobre nada.

Así son ellos, una bonita pared pintada con un tono cobrizo burdeos y toques nacarados... pero en cuanto rascas un poco con la uña solo hay un papel de pared kicht y sucio de los setenta... y si rascas un poco más, debajo, ni siquiera hay un ladrillo romano... solo es hormigón o yeso, algo plano, simple, sin aditivos, sin conservantes
.

martes, febrero 06, 2007

Contacto

Siempre sucede así. Yo me acuesto y me refugio en un lado de la cama, a punto de caer al suelo, echa un ovillo conmigo misma. A mi alrededor, creo un fuerte de edredón y sábanas, me apropio de la almohada, o muy al contrario se la lanzo a la cara, que no tenga nada que reclamarme.

Finjo dormir, aunque cualquiera que me conozca sabe, que no puedo dormir si estoy enfadada con alguien; y mucho menos si ese alguien se encuentra a menos de un metro de mi, y puedo sentir su respiración; analizando su ritmo, siento que también está despierto y creo que toda mi cama, el dormitorio completo es una burbuja llena de tensión, a punto de hacerse pedazos.

Es algo sutil, casi imperceptible, pero en pocos minutos el fuerte se va deshaciendo y deja paso a una fluidez de telas que acarician más que envolver, que son flexibles, que ya, no protegen de nada. Luego comienza el acercamiento, igualmente lento, sigiloso el pie se estira y comienza a recorrer palmo a palmo, todo el colchón, salvando el espacio que me separa de él. En algún punto, en algún momento, mi pie choca con el suyo. Aquí ni las concidencias ni las casualidades tienen espacio, pero por el bien de ambos finjamos que es así. El choque parece dejarnos en estado de shock, así inmoviles, su pie y el mio, al acecho del movimiento del contrario.

Después, sus dedos del pie, se entrelazan con los mios, y sin mediar palabra siguen los tobillos, y la pierna y poco a poco, todo mi cuerpo se desplaza en su dirección. Es una rendición en toda regla, un "vamos a olvidarlo", un " a pesar de todo...", intento no sentirme vencida, intento pensar que ambos hemos ganado y hemos perdido, y entonces, subitamente, su pecho frena el avance de mi espalda.

Me giro y en silencio, pido un perdón que no siento. Y en silencio, con un beso, con una caricia soy perdonada. Y yo le perdono también, sin sentimiento, con otro beso. Es entonces cuando me invade la ira repentina y las ganas de cruzarle la cara. Por eso mientras él se afana en bajarme las bragas hasta los rodillas, yo le agarro la polla, así, sin ninguna consideración, y aprieto fuerte, muy fuerte, mientras imagino que es su cuello y un susurro en mi oído me dice "Tranquila, no seas ansiosa".

lunes, enero 22, 2007

De vuelta

De vuelta, ¿de todo?

De vuelta de las guerras de esquina, de las calles sin salida, de los muros difíciles de saltar; de vuelta de los números rojos y las neveras vacías. De vuelta de ti, de vuelta del amor, de vuelta a casa, una noche más…


De vuelta, ¿ de todo?

De vuelta de la química, de la física, de farmacia casera. De vuelta de esa eterna queja sobre el destino. De vuelta de las sospechas, de las supersticiones, de los encantadores de serpientes, de los predicadores de carpa. De vuelta de ti.

De vuelta, ¿de todo?

De vuelta del perro del hortelano, de la política correcta, de la libertad vigilada, del dos más dos no siempre suman cuatro. De vuelta de “todo eso que nos dijimos ayer”, de lo barato sale caro, de “ya nos veremos, nene”.

De vuelta, a casa, una noche más…

miércoles, diciembre 20, 2006

Segunda Carta al Defensor del Espectador de Televisón Española (20/12/06 9:33)


Querido defensor del espectador de Televisión Española:
Soy Ainara, de Barcelona.

Le escribí hace un par de días para comunicarle que en Catalunya vemos un programa de dudosa calidad en lugar de cine clásico, tal y como se programa en el teletexto y en todos los periodicos de tirada nacional.Aún no recibido su respuesta señor defensor del espectador de Televisión Española, y eso me ha decepcionado un poco. Supongo que dado como está el actual sistema de televisión usted recibirá mil quejas diarias y le será difícil atender todas tal y como debiera y le gustaría cumplir con su trabajo, pero al menos podría decirme que se pondrá a trabajar en el tema. Recuerde que es el defendor de todos aquellos que vemos televisión española, sé que no tiene la mejor audiencia del momento como cadena televisva, pero yo confio en que los últimos tiempos está mejorando y que con las aportaciones de todos se convertirá en una gran televisión. Por eso yo le escribí, defendor del espectador de televisión española, porque mi deseo es convertir los canales públicos en "espacios virtuales" de ocio y expansión para todos. Y creame cuando le digo, que ese dichoso programa, "Senyores i senyors", no lo es. Y creáme también cuando le digo que una buena programación en cine clásico, como lo es siempre la de la dos en este sentido, contribuiría a fomentar un espíritu crítico cinematográfico yenseñaría a "ver cine" a muchos españoles y catalanes, y vascos y detodo... Qué bien lo necesitamos todo. Luego cualquier patraña nos parece buen cine, ¿por qué? pues porque no hemos recibido la formación adecuada visual, y una correcta programación en la dos podría solventar este déficit cultural del que somos víctimas masivas.

Un saludo sincero y ánimo en su labor, que imagino tan poco grata a veces, pero que seguro que resultará satisfacctoria cuando en lugar de quejas y reclamaciones comienze a recibir felicitaciones.

Carta al Defensor del Espectador de Televisón Española (18/12/06 09:13)

Querido defendor del espectador de Televisión Española:

Le escribo desde Barcelona para denunciar una situación que me parece muy injusta. A ver si por favor, defensor del espectador de Televisón Española, puede usted explicarme porque en Catalunya debemos tragarnos un programa, sencillamente falto de interés... que no sé que audiencia tendrá, pero ya imagino que poca, como es "Senyores y Senyors", mientras el resto del territorio nacional disfrutan de programación de cine clásico con títulos como "La costilla de Adán" o "camino de la horca".

¿Es acaso esto un complot contra la inteligencia y el buen gusto televisivo de los catalanes? Le ruego que solucione esto de alguna manera,y le sugiero, si me lo admite, que empiezen por programar correctamente el teletexto, y adviertan que esas películas no pueden visionarse en territorio catalán, para que no me tenga que tragar ese programa ni una noche más (ni yo ni nadie) esperando la prometida película.

Muchas gracias por su atención.Un saludo sincero y felicitaciones por su trabajo.

Carta del Defensor del Espectador de Televisión Española a Amable Comunicante (20/12/06 13:34)


Apreciada Ainara:

Amable comunicante:

La elección y planificación de la programación estatal de TVE es competencia de la Dirección Gerencia de Programación y Contenidos, que la elabora con criterios profesionales y en relación con los principios y objetivos del servicio público, con los índices cuantitativos de audiencia y con los índices de aceptación de programas.

La descentralización de las emisiones lleva a que, en ciertos horarios, TVE y RNE emitan diferentes programaciones, elaboradas con criterios similares pero de manera autónoma, en unas y otras Comunidades, sin uniformidad tampoco ni en la extensión ni en la lengua de las emisiones. Esta dinámica es recibida como enriquecedora para unos y empobrecedora para otros, polarización que se intensifica en las comunidades bilingües.
En el caso de Cataluña, cuando esta Oficina ha solicitado información sobre el asunto, sus responsables señalan que las desconexiones en catalán suponen una baja proporción de los programas emitidos por TVE, de forma que a una parte de la audiencia esa proporción le parece escasa y a otra le resulta excesiva. También manifiestan que tratan de ofrecer el mayor número posible de retransmisiones en dual, siempre que cuenten con doble locución. Claro que la cobertura en dual sólo cubre parte del territorio de la C.A. El Defensor del Telespectador no tiene competencias para intervenir en este asunto, pues no contraviene la normativa en vigor, pero traslada puntualmente al centro de decisión señalado todas las observaciones recibidas. Resulta difícil conseguir la confluencia de intereses y la satisfacción general, pero debe buscarse el menor perjuicio conjunto. En ese sentido el Defensor ha elaborado una recomendación sobre desconexiones que puede consultarse sen la Página del Defensor, Gestiones de Julio dentro de nuestra página web.

En el caso de Cataluña, cuando esta Oficina ha solicitado información sobre el asunto, sus responsables señalan que las desconexiones en catalán suponen una baja proporción de los programas emitidos por TVE, de forma que a una parte de la audiencia esa proporción le parece escasa y a otra le resulta excesiva. También manifiestan que tratan de ofrecer el mayor número posible de retransmisiones en dual, siempre que cuenten con doble locución. Claro que la cobertura en dual sólo cubre parte del territorio de la C.A.

El Defensor del Telespectador no tiene competencias para intervenir en este asunto, pues no contraviene la normativa en vigor, pero traslada puntualmente al centro de decisión señalado todas las observaciones recibidas.

Resulta difícil conseguir la confluencia de intereses y la satisfacción general, pero debe buscarse el menor perjuicio conjunto. En ese sentido el Defensor ha elaborado una recomendación sobre desconexiones que puede consultarse sen la Página del Defensor, Gestiones de Julio dentro de nuestra página web. (http://www.rtve.es/), y que para su mayor comodidad, le remito, así como su ratificación posterior del mes Atentamente,

M. Alonso

viernes, diciembre 01, 2006

Birthday's date

Es mi cumpleaños. En dos horas, tendré exactamente un año más. "Too young to hold on, and too old to just break free and run"


Vuelve a ser diciembre y las cosas no han cambiado tanto desde el año pasado. He conseguido que cambie todo el exterior: vivo en otro piso, tengo otro trabajo, muchos vestidos nuevos en el armario... El mismo corte de pelo, el mismo color, la misma manera de arrastrar las palabras, las mismas ganas de calor cuando me despierto por las mañanas. De mi no ha cambiado nada... Intento descubrirme alguna arruga nueva, alguna doblez, algun rasgo que me ponga años... Pero lo único que he visto en el espejo hoy, es que ayer no dormí todo lo que debería haber dormido. Eso tampoco ha cambiado.

Todo fuera de mi parece mucho más rápido, mucho más vertiginoso de lo que soy capaz de asumir. Estoy sentada del lado del acordeonista del metro: viendo como todo circula rápido, viendo a la gente correr, vivir... pero yo debo seguir aquí quieta, siguiendo el ritmo de la melodía que estoy tocando. Con cuidado, con mimo, sin despistar ninguna nota, abstrayendome de los sonidos inconexos que cruzan el tiempo y el espacio
para intentar joderme la canción.

martes, noviembre 21, 2006

Compré una botella de Glenfidich porque en el año que pasé con él no me costó averiguar que era lo único que bebía.

La compré dos semanas antes de nuestro encuentro para que cogiera polvo, y pareciera usada y no comprada para la ocasión. Se me ocurrió que era mala idea que estuviera entera y a morro bebí un chorro. Nunca me ha gustado el whisky, de ninguna clase, y por eso tiré un cuarto de botella por el fregadero y me quedé tan feliz. Coloqué la botella en el mueble bar y recordé: un solo hielo.

Habíamos quedado a las nueve, pero apareció cuarenta minutos tarde. Yo estaba acostumbrada, le conocía bien, así que no me molesté ni le reprendí. Muy al contrario, le abrí la puerta con una sonrisa estudiada, que no fuera fría, pero que tampoco transmitiera demasiada expectación.

La cena fue un compendio de recuerdos de viejos amantes, regada con vino y halagos hacia mi cocina. Nada que saliera de lo normal. De hecho me sentía optimista. Y después de tiramisú y el té sencha japonés, él se recostó en el diván; y yo iba a acercarme, pero recordé la botella de Glenfidich. Me acerqué al mueble bar y levanté la botella con una sola mano y aire triunfante: "¡Con un solo hielo¡". A él se le torció el gesto, ni siquiera se molestó en disimularlo.

Ya no bebía. Pero eso no era todo, a esa primera confesión, todavia sin importancia se le sumaron miles. Resulta que ya no era el hombre que apenas dormía cinco horas, no era el tipo que me pedía cocktails a las cuatro de mañana de un martes, no era el que me volvía loca en la cama, no era aquel que nunca se levantaba antes de las tres los domingos, no era el que no dudaba en pegarme un portazo en la cara cuando me ponía demasiado chillona, no era el que prefería regalarme discos viejos a flores, no era el que olvidaba mis horarios, no era el que fumaba ausente en el balcón mientras yo divagaba sobre mi día... Sencillamente, no era aquel.

La noche pasó de interesante a sorprenderte, y pocos minutos más tarde, sencillamente tediosa. Aquel hombre, exactamente con el mismo aspecto con el que discutía porque quería comprar una freidora,... aquel ahora solo comía alimentos ecológicos y bebía leche de soja. Era miembro de un club ecologista y practicaba yoga. Creia en la fidelidad, y en la sinceridad y en la jodida paz mundial. Escuchaba Bramhs cada noche y se había olvidado de jugar al poker.

Aquella noche me serví un Glenfidich, con un solo hielo. Me lo tomé asomada al balcón, ignorando toda aquella patraña. Y mientras bebía el primer whisky de mi vida, me alegré de seguir siendo la misma.

martes, noviembre 07, 2006

Alergia de Lunes

Dicen que es al polvo de la ropa. Lo más lógico sería pensar que todo comenzó porque me cubrí con aquella manta que había estado guardada más de siete meses, acumulando el polvo que provocó un colapso en mi organismo. Podría ser eso, y no voy a discutir con un doctor que ha perdido tantos años irrecuperables de su vida estudiando para decirme eso mientras observa mis ojos hinchados, pero aquí digo lo que me da la gana, y sinceramente, yo creo que es alergia de lunes.

No de un lunes cualquiera no, de esos lunes de otoño. Te despiertas y sientes el frío esperandote más allá de tu edredón. Te pasas el día trabajando, ocho horas dicen... pero si las cuento seriamente, a mi me parecen doce. Esperas hasta seis minutos, mientras te cae agua fría sobre los pies a que el calentador empieze a funcionar. Has cambiado las ensaladas de la cena, por un bol de crema de verduras. La cocina huele a apio y genjibre... el olor culinario de la antesala del invierno.

Te sientas en el sofá (cubriendote con esa manta que hace siete meses que has tenido guardada acumulando el polvo) y descubres, con decepción, que los programas otoñales de la tele, son de la misma ínfima calidad que los de verano. Descubres que estás más cansada de lo habitual y que se te está atascadando la voz, que el alcohol ya no sabe a euforia, como un viernes... sino que tiene un poso amargo de melancolía. Es noche de lunes de otoño y solo te queda para consolarte una taza de chocolate caliente.

Así que empiezas a estornudar, y se te hinchan los ojos, no paras de llorar, te pica el paladar y no puedes respirar, casi ni por la nariz ni por la boca. Te pica la piel y te salen ronchones rojos, los mosquitos supervivientes de este clima cambiante, aprovechan el desconcierto para cebarse en ti. No ves nada, tus ojos parecen golpeados con saña de boxeador, todo te sigue picando, oyes zumbar a un mosquito, pero como no ves nada, no puedes hacer lo suficiente para deshacerte de él.

Los médicos dicen que tengo alergia al polvo de la ropa. Pero el polvo de la ropa ha sido lo más inofensivo para mi en un lunes de otoño.