martes, noviembre 07, 2006

Alergia de Lunes

Dicen que es al polvo de la ropa. Lo más lógico sería pensar que todo comenzó porque me cubrí con aquella manta que había estado guardada más de siete meses, acumulando el polvo que provocó un colapso en mi organismo. Podría ser eso, y no voy a discutir con un doctor que ha perdido tantos años irrecuperables de su vida estudiando para decirme eso mientras observa mis ojos hinchados, pero aquí digo lo que me da la gana, y sinceramente, yo creo que es alergia de lunes.

No de un lunes cualquiera no, de esos lunes de otoño. Te despiertas y sientes el frío esperandote más allá de tu edredón. Te pasas el día trabajando, ocho horas dicen... pero si las cuento seriamente, a mi me parecen doce. Esperas hasta seis minutos, mientras te cae agua fría sobre los pies a que el calentador empieze a funcionar. Has cambiado las ensaladas de la cena, por un bol de crema de verduras. La cocina huele a apio y genjibre... el olor culinario de la antesala del invierno.

Te sientas en el sofá (cubriendote con esa manta que hace siete meses que has tenido guardada acumulando el polvo) y descubres, con decepción, que los programas otoñales de la tele, son de la misma ínfima calidad que los de verano. Descubres que estás más cansada de lo habitual y que se te está atascadando la voz, que el alcohol ya no sabe a euforia, como un viernes... sino que tiene un poso amargo de melancolía. Es noche de lunes de otoño y solo te queda para consolarte una taza de chocolate caliente.

Así que empiezas a estornudar, y se te hinchan los ojos, no paras de llorar, te pica el paladar y no puedes respirar, casi ni por la nariz ni por la boca. Te pica la piel y te salen ronchones rojos, los mosquitos supervivientes de este clima cambiante, aprovechan el desconcierto para cebarse en ti. No ves nada, tus ojos parecen golpeados con saña de boxeador, todo te sigue picando, oyes zumbar a un mosquito, pero como no ves nada, no puedes hacer lo suficiente para deshacerte de él.

Los médicos dicen que tengo alergia al polvo de la ropa. Pero el polvo de la ropa ha sido lo más inofensivo para mi en un lunes de otoño.

2 comentarios:

Pezrojo dijo...

Qué alegrías dan las alergias. Me gusta el olor a hierbas en la cocina del verano. Mas que el frío del otoño. Lo mejor, es sacar esa manta por el balcón, y zarandearla hasta que veas volar todas las pizquitas motitas de polvo, siempre aguantando la respiración. Entonces puedes taparte con ella.


payorebelde.

Anónimo dijo...

"tell me why I don´t like mondays?"