Mis cosas favoritas no se pueden comprar en tiendas, no se encuentran en los supermercados ni se anuncian por televisión.
Mis cosas favoritas son cosas sencillas, y sin embargo, tan difíciles de encontrar.
No cuestan dinero, no ocupan espacio, no tiene que ver con la noche ni con el día, no importa si son nuevas, o viejas, recicladas, sucias... Mis cosas favoritas no son contabilizables, no se abrazan ni las puedes fotografíar.
No son especialmente bellas, no son suaves ni huelen a jazmín. Pero son las mías.
Pero a veces suenan a música, a veces saben a vino, a veces aparecen en el lugar más inesperado, sin previo aviso. A veces se esconden debajo de la cama o al final de un armario vacio. No se agotan, siempre hay alguna esperando ser encontrada. No se arruinan con la lluvia, ni se secan bajo el sol. Y a la vez, son frágiles, siempre a punto de quebrarse, delicadas, nunca duran demasiado. Y como las amapolas cuando las cortas, de pronto te das cuenta de que ya no están, solo te queda un residuo agrio, una sensación que te obliga a vomitar.
Mis cosas favoritas no son las mejores, ni las más dulces, no son duraderas ni fiables. Pero son las mias.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
mi cosa favorita es leer este blogg....
Publicar un comentario