
Son increibles las caras de pánico que llegas a ver a veces en un avión. Esa gente: la gente que se aprieta nerviosa las manos, los que cierran los ojos en el despegue, los que rezan el padrenuestro, los que se remueven en su asiento; esa gente, son los mismos que van en verano a Port Aventura, dos veces. Una de las cosas que más me sorprende de los aviones es que nadie protesta a la hora de abrocharse el cinturón de seguridad, cuesta creer que luego a la DGT le cueste tantas campañas publicitarias, todo esos millones en multas... Quizás deberían poner una azafata en cada semáforo. Y lo más sorprendente es que el cinturón en el coche sirve de algo, pero... ¿en el avión? ¿Es que acaso va a haber atasco en el cielo y el jumbo tendrá que frenar de golpe? ¿Va a impedir que salgamos despedidos por la cabina del piloto? El cinturón de seguridad es una completa inutilidad en los aviones, un engañabobos, un quitamiedos para tontos. Y sin embargo... ¡todo el mundo lo usa¡
Me he encontrado con varios "compañeros" de vuelo con miedo a volar. Una vez una señora me preguntó: "¿Es normal ese ruido que hace el motor?" A lo que yo contesté: "Señora, yo que usted me comenzaría a preocupar cuando deje de oirlo". La gente en los aviones pierde el raciocinio... No hay más que ver las muecas que hacen algunos para impedir que se les taponen los oídos. Por no hablar de aquellos, generalmente los más miedosos de todos, que a la primera turbulencia comienzan a gritar: "Vamos a morir todos". Lo que más tierno me parece son esos jubilados que aplauden cuando el avión toca tierra, solo les falta hacer la ola al piloto. Luego siempre está el listo que hace correr el rumor por la puerta de embarque de que el vuelo lleva una bomba, o que va a secuestrar el avión. Como todos sabemos de la magnífica inteligencia de las fuerzas de seguridad de este país, y muchos otros, más de un bromista de este tipo ha tenido que ir a declarar en lugar de coger el avión...Y más en los últimos tiempos, que todos somos víctimas de esa psicosis colectiva.
También abunda otro tipo de pasajero: el ligón de aeropuertos. ¿quién no se ha sentado alguna vez al lado de un viejo verde con pasta empeñado en regalarte medio duty free? En los vuelos cortos son fáciles de evitar, pero en los largos... entonces si que yo también rezo el padrenuestro y me entra de pronto miedo a volar.
1 comentario:
Te aseguro que se disfruta mucho gritando "¡Vamos a morir todos!" en un avión.
Te gustará.
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