jueves, septiembre 28, 2006

DE LA UTILIDAD DEL CLAQUÉ EN EL SISTEMA EDUCATIVO O CÓMO RESPONDEN LOS BURROS





Me despierto a las 7:30, apenas he dormido dos horas. A las 8:30 invado, con otros tantos trabajadores ciudadanos, el último vagón del metro de la línea tres. Apenas son tres paradas hasta mi destino, en tres paradas no hay mucho que hacer excepto observar las caras, tan cansinas como tuya del resto de usuarios. Un par de universitarios comenta su próxima entrega de trabajo. Es entonces cuando hace su aparición ese personaje, mezcla opaca de Chanquete y Papa Piquillo: un abuelete gitano, menudo, ataviado con una gorra marinera, cuyos galones dorados se muestran descoloridos, y el blanco es de un grisáceo cetrino. Pero aquí no queda la cosa, el menda va acompañado de dos niños gitanos de unos doce años aproximadamente: el típico gordo cenutrio y otro que luce una "estupenda" melena rizada que empieza como los calzones del ranchero: morena y acaba rubia. Los crios han debido repetir lo menos tres veces porque van repasando ¿¿la tabla de multiplicar?? ¡¡pero si casi se les ve la sombra del bigotillo¡¡ Así que el viejete les va haciendo preguntas: " A ver tú (cenutrio), ¿cuánto es cuatro por cuatro? El cenutrio responde correctamente, que por algo es el veterano del aula: Dieciseis. El viejete animado le contesta: "Mal, es seis" Y no contento con esto, que explica claramente el retraso escolar de los chavales, taconea seis veces. Como lo oyen señores, la mezcla de Chanquete y Papa Piquillo taconea como Fred Astair (Fred Aister en una mala noche, pero Fred Aister al fin y al cabo) seis veces. "A ver tú (melenudo), ¿cuatro por cinco?" El mérito de los chavales es responder bien a todo, y el del viejete llevarles la contria por defecto y taconear su nueva respuesta sin caerse. Supongo que habrá repasado toda la tabla del cuatro, y del cinco, y no sé dónde iban pero quizás también del seis, pero yo me he bajado a ritmo de "I got rythm" sintiendome Shirley Temple. Tentada de decirle al viejo que no acertaba ni una con las tablas de multiplicar me he callado, porque los números tampoco son lo mio y a saber qué clase de burradas digo yo a esa edad. Sobretodo, si llevo la misma gorra sin lavar treinta años seguidos. Y qué sean muchos más.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Pero qué ponía el comentario?

Circe dijo...

Era publicidad.... La proxima vez lo dejo